He aquí una comprobación de la realidad: no te dejes engañar por todo lo que leas durante este bombo del Cloud Computing. Es como un susurro chino en el mundo de la tecnología. La nube sigue siendo una de esas palabras de moda que alguien creó para explicar todo un mundo de complejas infraestructuras informáticas. En realidad, no es más que una metáfora de Internet, una zona gris difusa que la gente aún no puede explicar del todo con facilidad. Se remonta a la época de los diagramas de flujo y las presentaciones que representaban la gigantesca infraestructura de servidores de Internet como una nube blanca e hinchada que aceptaba conexiones y distribuía información mientras flotaba.

Sin embargo, es fácil dejarse arrastrar por los hechos míticos y las afirmaciones generales que se publican en la web mientras se intenta comprender de alguna manera lo que es y lo que no es la nube. La verdad es que la nube sigue siendo una enorme curva de aprendizaje incluso para el más inteligente de los expertos en TI. A medida que descubrimos poco a poco las ventajas y los inconvenientes de la computación en nube, es importante mantener la mente abierta y digerir toda la información con una pizca de sal para no dejarse llevar por la creencia de "hechos" que a veces acaban convirtiéndose en mitos con el tiempo.

Para tratar de ayudarte a mantenerte en el camino correcto y limar algunas arrugas, aquí hay tres conceptos erróneos clásicos sobre la Nube:

1. Siempre es más barato

Hay muchos factores que entran en juego cuando se trata de evaluar el coste de la adopción de la nube, como los requisitos de red y de ancho de banda, las necesidades especiales de hardware, el servicio de la nube y la aplicación que se está considerando y, por supuesto, con qué se está comparando la nube en el otro lado. Tomando este último comentario, en algunos casos, en lugar de una licencia perpetua única y un coste de soporte anual del 15-25%, con la computación en la nube tendrá un cargo anual. En algún momento, el coste acumulado de la nube debe ser mayor que el coste perpetuo inicial y el mantenimiento anual. El coste de la infraestructura también se incluye en el coste de la licencia de la nube. Esto puede ser más barato o no que el coste para el cliente que proporciona una infraestructura. Por tanto, no es un hecho cierto o fiable que la computación en nube sea siempre más barata.

2. La nube es sólo una moda

Los conceptos y tecnologías que hay detrás de la "nube" llevan años evolucionando. Puede que el término sea nuevo, pero no se puede negar que la computación en nube ha surgido como una tecnología que cambia las reglas del juego, con altas tasas de adopción e inversión. Según Gartner, se estima que la computación en nube estará valorada en 240.000 millones de dólares en 2020 y que la mayor parte del nuevo gasto en TI en 2016 se destinará a plataformas y aplicaciones de computación en nube, con casi la mitad de las grandes empresas con despliegues en la nube a finales de 2017. Esto demuestra que la nube no es una moda pasajera.

3. Mis datos no estarán seguros en la nube

Mucha gente sigue desconfiando de la seguridad de la nube y se muestra reacia a almacenar sus datos en ella, confiando en dispositivos de almacenamiento físico como unidades USB portátiles, CD y discos duros. Incluso algunos líderes empresariales están eligiendo centros de datos físicos con los que ya están familiarizados, en lugar de migrar sus centros de datos a la Nube. Los datos almacenados en las instalaciones siguen teniendo más riesgos inherentes (incendio, daños por agua, robo, manipulación, temperatura, etc.) que la nube. Poder ver y tocar tus datos no los hace seguros. Los consumidores y las empresas deberían ver un aumento de las normativas emergentes en los próximos años para reforzar aún más la seguridad de la nube.

Aunque sea muy realista, esto puede parecer un post algo cínico, así que para salir con una nota más positiva, aquí va un consejo: En realidad, sólo hay una razón de peso para implantar el cloud computing: una razón de negocio. La nueva aplicación aumentará las ventas o reducirá los costes operativos. En el mejor de los casos, ambas cosas. Así que no se deje llevar por las generalizaciones en torno a la última palabra de moda, sino que concéntrese en evaluar sus procesos de negocio y en saber si la nube puede mejorarlos o cómo.